sábado, 10 de septiembre de 2016

#33. Verla feliz


Ella es mi amada, hermosa y preclara, me gusta verla feliz, opacando humores febles, aprendiendo a lidiar con tempestades, sin seguir el curso de las hojas en obtusas ventiscas, cerrando los oídos al rugido de un mar embravecido y alejándose de los manotazos iracundos de las marejadas.

"Verla feliz,
adormece al mar más inquieto,
dejándolo como atildado espejo:
Reflejando su sonrisa."



(Letra y fotografía G. Soto García)

lunes, 29 de agosto de 2016

#32 En la casa del artista

Unos cuantos pasos después del solsticio, el artista decidió partir, tal vez, buscando una nueva musa o reencontrándose con quien innumerables pinceladas, lo inspiró.
Fui a su despedida, ahí, donde fabricaba vuelos, donde detenía el tiempo, donde silentes y brillantes, se refugian sus obras:


Arte respiré en aquella casa, donde
pinceladas creaban cascadas desde los muros,
el sol parecía venir de los rincones
y la inspiración surgía como frutos maduros.

Cuantas historias imaginé deambulando
con mis ojos casi hipnotizados.
Sus estanterías llenas de admiraciones
y sus sublimes poemas retratados.

Sus sonetos, inmóviles, coloreados
entintaron los míos de garmasa.
¡Arte respiré!
respiré, arte en aquella casa.


(Guillermo Soto García)

martes, 16 de agosto de 2016

#31. Lo bueno de la lluvia

Fue una mañana gris, con las nubes ancladas a mi cabeza, herencia de toda una noche que se había llevado la serenidad de mis pupilas. No podía rendirme, aunque quería.

Las nubes se aproximaban aún más, parecían algodones enlutados que venían a mi encuentro, que emborronaban cada destello que podía aparecer en el cielo. De pronto, a medio camino, las gotas de lluvia empezaron a caer, todo atisbo de esperanza se diluía a cada chasquido sobre la hojarasca, sobre los techos, sobre mi atolondrada cabeza. Me detengo, miro hacia arriba intentando no cerrar los ojos, quiero pedir una explicación, pero solo exhalo fuertemente y luego de un envolvente silencio, me pregunto: ¿Dónde está lo bueno de todo esto?

Entonces recuerdo, que la lluvia es de esas cosas hermosas que desde pequeño me da alegría. Caminar bajo ella, correr bajo ella, sentirla, abrazarla y que dulcemente me abrace.
Siento que todo lo renueva, que se lleva mi oscuridad, que regresa mi energía, que vuelve mi dicha y vuelven los destellos que yo mismo había escondido.

(Bajo la lluvia)

Se inmolaron mis zapatos,
por amor a mis zapatillas,
y quedaron como vestigios,
mis calcetas teñidas, amarillas.

Se ahogaron mis pantalones,
sucios de hace días,
lo acepto, más que agua
suplicaban cirugía.

Se estropeó mi chaqueta,
feliz  me abraza ceñida,
este baño le hizo olvidar,
que es vetusta y desteñida.

Este diluvio conquistó mi cabello,
ensañándose con gotas perdidas,
y resbalaron por mis senderos,
hasta mis partes más escondidas.

Se inmolaron mis zapatos,
por amor a mis zapatillas.

(Guillermo Soto García)


miércoles, 27 de julio de 2016

#30. Rozando el mar (Relato poético)

Como una columna de humo, de un pálido incendio, delgada, larga y tambaleante, así aparecía ante mis ojos, la sombra que me antecedía, en esa tarde, en esa nostálgica caminata, sobre la arena, rozando el mar.
Un año exacto conmemoraba nuestra desdicha, solo mirar el horizonte inundaba mi pecho de tribulaciones, de rabia, de desesperación:

¡Heme aquí, de pie,
frente al temido misántropo de un veintisiete,
aquel bodeguero de gritos revueltos,
aquel imbunche de la casa de Dios!.

¡Oh vida!, ahí la perdí, en ese lugar que hoy está distinto, con nostálgico semblante, si hasta ancladas aparecen las pequeñas piedras que rasguñaban mis pasos. Ahí donde festejábamos el amor, donde mis versos se colaban por sus ojos, donde agotado exhalé mis reproches, ahí, donde el mar me la robó.

Continué mi caminata, hacia el sur, rozando el mar. Recogí una varilla que se amoldó a mi mano, que trocó relampagueante en un bastón, hundiéndose en la arena a cada pensativo paso que daba. Una tibia brisa me desconcertó, me hizo mirar hacia el norte, quise imaginarla, baje la vista, apoyé el improvisado bastón en la arena húmeda y centelleante empecé a escribir, removiéndola, como en ese momento se removían mis sentimientos:

“Amor, segadora de los mismos destellos,
amor de minutos incontables,
amor que al amor llama,
amor de soledades innombrables”

Lo dejé escrito ahí, como surcos indefensos del agua, que los amenazaba con su leve sonido golpeador, pero pronto las olas emboscaron mis pies,
¿no le basta con robarme el amor, que ahora roba mis versos?
desaté mi furia con el mar, con la vida, con el mismo Dios, tomé una piedra para lanzarla, la envolví con mi mano como para envenenarla, pero otra vez, esa brisa, esa tibia brisa, suave como una caricia en el rostro, de esas que llegan hasta el corazón, entonces solté la piedra truncando el lanzamiento, sonreí levemente y así decidí volver cada tarde, con mi varilla disfrazada de bastón, a escribir mis versos sobre ese áspero lienzo de arena, convencido de que el mar, allá, en algún lugar, finalmente se los entrega:

“Amor de espacios vacíos,
amor del viento y su cantar,
amor escribo tus versos,
aquí, rozando el mar”.


(Guillermo Soto García)

sábado, 23 de julio de 2016

#29. Paseo Nocturno (El barrio de mi niñez)

Camino por esta ciudad moderna
entre sus árboles reciclables,
coloridamente iluminados.
Los árboles que yo conocía
están tan a lo lejos
que parecen espejismos
y sus sombras desteñidos charcos.
Pero logro reconocer
el azul que me enseñaron aquellas noches,
noches como un dosel desplegado
sobre árboles de ramas desnudas,
redondeadas,
alargadas,
girando alegres
bajo las luces vigilantes de aquél entonces.
Logro ver esa misma luna
que se oculta zigzagueando entre las nubes,
dejando serpentinas luminosas
rápidamente borradas, para mi incertidumbre.
Logro encontrar el color de aquellas noches,
sus sombras sublimadas,
estampadas, fantasmales y móviles
como en aquél entonces,
¡como en aquél entonces!,

como en aquél entonces,
lo fue nuestras voces.

          (Guillermo Soto García)

viernes, 8 de julio de 2016

#28. Amo que...

Amo que seamos la sombra del otro
dándole vida a un lago en tu ombligo,
que nazcan vertientes saladas de tu cuello
y que tus piernas sean envolventes como abrigo.

Amo que no te desgasten mis miradas,
que tus labios se deslíen en mi boca,
que el eco de tus besos formen marejadas
acariciándome, como el agua a las rocas.



(Guillermo Soto García)

martes, 21 de junio de 2016

#27. Te aferras a mí

Te aferras a mí, como los colores al arcoíris
hasta desvanecerte en nuestro cielo,
hasta que las gotas emergen y abandonan tu frente,
hasta que el sueño se lleva nuestros miedos.

Parece que de ti obtienen el color las flores,
que por ti las hojas no se suicidan en primavera,
que adornas las alas de las mariposas
y que las dudas ya no me absorbieran.

Así no te pareces al viento que trae las aguas,
ese arrogante que trae las voces desde lejos,
ese, de fondo gris del que emana,
ese, del que me hacías tu reflejo.

Te aferras a mí, como el calor a nuestras sabanas,
las que se amoldan a nuestros cuerpos,
que son nuestro cielo hasta la mañana,
guardadora de momentos, oscilantes, despiadados y tercos.


(Guillermo Soto García)

lunes, 13 de junio de 2016

#26. A mis verdugos

Llevo infinitos viajes al paredón familiar,
donde llego con orejas incendiadas
y me retuerzo en el regocijo de sus visiones.
Oh! vidas perfectas,
oh! vidas de cenit,
lenguas abolladas de tanto machacar,
¿ por qué siguen así?

Taladran y taladran!
entramadas palabras,
me los imagino al borde de la escena
como perros babosos que ladran.

Taladran y taladran!
bazofias de palabras,
los he visto al borde de la mesa
como tusos furiosos, que ladran.

Soy escalador frecuente del cadalso
donde florecen sus lenguas ensangrentadas
con el nudo envenenado de barullos que matan.
Oh! vidas inmaculadas,
oh! vidas de nadir,
los he visto descuerarse
para luego, sonreír.


(Guillermo Soto García)

miércoles, 25 de mayo de 2016

#25. Usted

Para usted han sido todos los ojos
y los míos de subrepticio aventurero,
estos de muda vigilancia,
estos de invisible escudero.

Estela va dejando junto a los deseos,
para usted han sido todos los murmullos,
mientras mi voz se sepulta desde la distancia
esculpiendo en mi garganta un nuevo nudo.

Y es tan cierta como la magia,
tan fantástica como un abrazo,
a veces tan cercana, que trepidan mis palabras,
y a veces tan lejana, que mis versos caen a pedazos.

                                               

                                                       Guillermo Soto García.

viernes, 13 de mayo de 2016

#24. A plena luz

Así como de los inciensos, de ti nacen alas perfumadas,
como espectros relucientes, danzantes, a contraluz.

Como sueño extraído de mis dulces agonías,
con el azar en coincidencia, con tu deseo en plenitud.

Llegas como la cellisca, sutilmente abrazadora,
como en medio de un gemido, como en toda su altitud.

Perdono tus demoras y tu mis impaciencias
para unirnos en la miel, melódica, de esta tibia esclavitud.

Y de mi ya no huyen las sonrisas, ni de ti huirán mis ojos,
como espectros relucientes, danzantes, a plena luz. 


(Guillermo Soto García)


jueves, 5 de mayo de 2016

#23. Hay un huésped en tus sueños

En los vestigios de tus errores,
está el huésped de tus sueños,
como una llama que apaga los amores
y un hielo que enciende mis infiernos.

Veo como el amor se te diluye
entre respiros silenciosos,
como resplandores inquietos,
como ladrones sigilosos.

En este amanecer desgarbado
veo nacer cascadas de suspiros,
por el encuentro de un sentir entumecido,
por este amor exagerado y derruido.

Y como abrojo entre nosotros,
como si fuera tu dueño,
en los vestigios de tus errores,
está aquel, el huésped de tus sueños. 


(Guillermo Soto García)


jueves, 21 de abril de 2016

#22 Te puedes quedar...

Te puedes quedar,
te puedes quedar,
que aún así perdiendo mis ojos
reconocería tus horizontes,
tus tallados contornos
y tu delicadeza de manantial.

Siendo un enjambre en reposo
o aleteos incontables de colibrí,
con tus silencios de claustro
o tus murmullos de panal,
te puedes quedar,
te puedes quedar.

Dejando solo el eco de tus pasos,
el aroma ondulante colgando en las paredes,
el estupor bendito de tus noches extendidas
y el brío estacionario de tus amaneceres,
Te puedes quedar,
te puedes quedar.


(Guillermo Soto García)

jueves, 7 de abril de 2016

#21. Busco musa surrealista

Busco una pintora de alas,
una restauradora de paracaídas,
amansadora de un piloto suicida
o instructora de parasubidas.

Alentadora de montañistas desde la cima,
impulsora de escaladores hacia la cumbre,
rescatista de corazones despistados
o sostenedora de declives en derrumbe.

Restauradora de brújulas dañadas,
rectificadora de pálidos nortes,
intimidadora de aves rapaces,
alejadora de peligrosos bordes.

Demoledora de olas iracundas,
creadora de desiertos floridos,
domadora de relojes furiosos,
pintora de besos desteñidos.

Dinamitadora de egos obtusos,
desarticuladora de trenes,
derrocadora de cicatrices,
derretidora de nieves.

Acumuladora de suspiros,
ladrona de sonrisas,
rellenadora de silencios
y dedicatorias, de esas sin prisa.


(Guillermo Soto García)

martes, 29 de marzo de 2016

#20. Canto a tu piel

Como castillo de amapolas
para ser conquistado
o de sólidas piedras
para tu desdén.
De invisibles marcas
de dedos olvidados,
para mi, fantasmas,
que no se ven,
que no se ven.

Porque en ti reposan las muertes
de tu alucinante brebaje.
Me enemisté con mis manos
por enamorarme de las tuyas.
Amo tu color invernal
desde mis someros cabotajes,
y de mis suicidas abordajes,
por favor, no huyas,
no huyas.


(Guillermo Soto García)

lunes, 21 de marzo de 2016

#19 Enamorado


(Lo escribí hace algún tiempo, y hoy lo encontré pululando por ahí, entre mis viejos poemas)

Amo mi esbozo de silencio
cuando apareces como escarcha iluminada,
levantando mis párpados
y terminando en mis brazos, solapada.

Amo tu verdadero esplendor de las mañanas,
cuando me arrojas un beso enmarañado,
cuando desgarras cada gota de mi agonía,
cuando levantas mi ego, amurallado.

Ya no caen mis párpados en los ocasos,
ya no soy ese barco encallado,
y en el estupor de este nuevo universo,
dejo de ser el navegante, aquél, ese de nortes equivocados.


(Letra y fotografía G.Soto García)

martes, 15 de marzo de 2016

#18 Encuentro


Mis besos rodeaban tu cuello,
mientras enaltecías tu barbilla,
mientras tus ojos se cerraban
y el arrebol nacía en tus mejillas.

Oh!, minúsculo silencio que muere,
oh!, deseo que no se agota,
ahora se cierran mis ojos,
efímeros, como canto de gaviota.

Probé la melodía de tu respiración,
exaltada y levemente briznosa,
oh!, tesoro que guardo en mi boca
oh!, como desfile de olas furiosas.

Mis manos moldeaban tu cintura,
con el aire cada beso mas estrecho,
y desnudos, nos enervamos fugaces,
entrelazados, como al viento los helechos.



Guillermo Soto García

jueves, 10 de marzo de 2016

#17 Mi hijo y más


Mi hijo y más,
que a mis ademanes en retamos,
con su dialecto improvisado,
desarma mis reclamos.

Quien me toma de la mano
cuando mi risa ha fracasado.
Quien me dio un abrazo
cuando ni yo lo había notado.

Mi vida,
que a mi despertar trajo prisa,
que mi camino hoy ensancha,
que el mal disipa con su risa.

Mi hijo y más,
como semilla alada del abedul,
con el desasimiento en timidez,
con su belleza, como retrato en hora azul.


(Letra y fotografía G. Soto García)

lunes, 7 de marzo de 2016

#16 Te duermes


Cuando no me esperas,
cuando tus ojos enmudecen,
se unen nuestros silencios
y mis sueños adolecen.

Cuando viajas sola,
tus paisajes yacen desiertos
enalteciendo mis desvelos,
derramando los inciertos.

Y te vas tan lejos,
dejando pendiente los afanes,
aletargadamente esperanzados,
descaminando mis planes.

Cuando no me esperas,
cuando tus ojos enmudecen,
se unen nuestros silencios
y tu desapareces.


(Letra y fotografía G. Soto García)

viernes, 4 de marzo de 2016

#15 Cuando recuerdas amarme


En un desierto despavorido
me transformo con tus manos
al oasis desprendido
de tus minutos profanos.

Como extraños arrebatos
son tus diminutos deshielos,
Oh!, amados momentos,
soy huésped de tus cielos.

Y en la humedad enaltecida
de tu triunfal aforismo,
regresas a tus hielos
y volvemos, volvemos a lo mismo.


(Letra y fotografía G. Soto García)

miércoles, 2 de marzo de 2016

#14


He decidido escapar de las nubes,
de las mismas que alguna vez, se vistieron de arrebol.
He decidido escapar de aquellos ojos, aquellos abedules,
de la solapada autocracia del amor.

Por eso escapo para no ver nuestras huellas,
escapo, porque borrarlas sería un error.
Aquellas cicatrices, aquellas mellas,
todas antípodas, de lo que fue un clamor.

Me voy, porque duele verte sincera,
escasa de abrupta pasión,
porque mi tiempo, requiere de otras maneras,
porque inimaginable, te precisa mi razón.


(Letra y fotografía G. Soto García)

domingo, 28 de febrero de 2016

#13 De mis caminatas nocturnas (Isla Negra)



De mis caminatas nocturnas,
donde las nubes son bólidos silenciosos.
De mis deshielos literarios,
donde renacen mis letras y sanan mis latidos,
donde conquisto los declives,
donde me rindo ante un poeta,
donde miro hacia atrás,
y mis huellas están sobre mis huellas
y mis versos están sobre mis versos.


(Letra y fotografía G.Soto García).

miércoles, 24 de febrero de 2016

#12 Demora tanto...


Demora tanto el amor para tocar tus latidos,
de ser poblado por tu alma, mi corazón está de acuerdo,
ahora de tus labios, solo un sí basta.

Demora tanto la libertad en dejarte libre,
de ser atrapadas por tus manos, las mías están esperando,
pero te ves tan bella, con ese albedrío que te viste.

Demoran tanto los versos para alcanzar tus suspiros,
de alcanzarte en sueños, mis letras siguen soñando,
y sigues tan lejos, pues, a desvelos sigo estando.

Demoran tanto tus besos en emboscar mis labios,
de perderse en tus ojos, los míos están entregados,
ahora de tus labios, solo un sí basta.


(letra y fotografía G. Soto García)

domingo, 21 de febrero de 2016

#11 Bajo la lluvia ( incluido en mi relato "Lo bueno de la lluvia)


Se inmolaron mis zapatos,
por amor a mis zapatillas,
y quedaron como vestigios,
mis calcetas teñidas, amarillas.

Se ahogaron mis pantalones,
sucios de hace días,
lo acepto, más que agua
suplicaban cirugía.

Se estropeo mi chaqueta,
feliz  me abraza ceñida,
este baño le hizo olvidar,
que es vetusta y desteñida.

Este diluvio conquisto mi cabello,
ensañándose con gotas perdidas,
Y resbalaron por mis senderos,
hasta mis partes más escondidas.

Se inmolaron mis zapatos,
por amor a mis zapatillas.


(Letra y fotografía G. Soto García)

#10 Sonríe


Al amparo de tus lluvias, sonríe.
No hay tan abrumador viento
que pueda dominarte,
en algún momento todo pasará.
Sonríe, que así me gusta imaginarte.


(Letra y fotografía G. Soto García)

jueves, 18 de febrero de 2016

#9 Que puedo



Que puedo entregarle a tu corazón
que no haya recibido de uno ya olvidado?

Que palabras puedo entregarle a tus ojos
que no hayan visto en otra oración,
que no se hayan detenido en un poema
o hayan escrito recordando alguna otra mirada?

Que puedo decirle a tus labios?
para seducirlos y desnudarlos con una sonrisa,
para que me disparen o acaricien con una palabra,
o que mejor aún…
… que tu boca, ábrase a mi boca.


(Letra y fotografía G. Soto García)

miércoles, 17 de febrero de 2016

#8 Aquel árbol de Isla Negra



Amigo paciente, desprovisto de ceño,
inmóvil como navío inerte de viajes.
de pies húmedos, como de niño pequeño,
de cabello retorcido, entrelazando el paisaje.

Tu ánimo parece cambiar con las sombras,
cuando prolijas llegan sin atraso,
cuando un obtuso cree que sobras,
y en tierra, deja una herida como imperfecto trazo.

Detienes el frío cántico del viento,
como cuando te vi luchar con las tempestades,
cuando sostuviste mi espalda y recupere mi aliento.
Testigo de mis tardes, amores y amistades.


(letra y fotografía G. Soto García)

martes, 16 de febrero de 2016

#7 Ojos esquivos


En el horizonte que forman tus manos,
en la frontera que dibujan tus dedos,
logro retratar con palabras
a aquellos que diluyen mis miedos.

Tras el antifaz que esculpen tus manos
no te das cuenta de lo que escribo,
antípoda, reniegas tu mirada
a los míos, inquietos y altivos.

Frente al abanico que enarbolan tus manos
los míos siguen mudos y cautivos,
ante ti, mujer de ideas tempranas,
ante ti, niña de ojos esquivos.


(letras y fotografía G. Soto García)

lunes, 15 de febrero de 2016

#6


Y vuelve ese silencio
como un vaho que nace de ti,
como espeso muro que brota en tus fronteras,
de frígidas,
de impávidas,
de impasibles espinas que intimidan mi tacto.



(letra y fotografía G. Soto García)

domingo, 14 de febrero de 2016

viernes, 12 de febrero de 2016

#4 Imprescindible


Desperté
con la desmedida necesidad de su presencia,
más
 mi respiración que parecía un susurro.
En ese instante tormentoso
la juzgué imprescindible.




(letra y fotografía: G. Soto García)

jueves, 11 de febrero de 2016

#3


Que con la serenidad que llegas a mi
tu demora se haga inherente
para abandonar mis brazos.


                                                                   
(letras y fotografía G. Soto García)

martes, 9 de febrero de 2016

#2 Llegaste


Llegaste vestida solo con la noche
para poder tocar mi alma,
fuiste la enredadera que cubrió todo mi cuerpo
y la lluvia de húmedos besos 
que me quitó la sed.


                                                 
(Letra y fotografía G. Soto García)

#1 Reinicio ( De mi relato: Rozando el mar)


Heme aquí,
de pie,
frente al temido misántropo de un veintisiete,
aquel bodeguero de gritos revueltos,
aquel imbunche de la casa de Dios.



      (LetraG. Soto García)  (Fotografía: Celia Pinilla)