martes, 21 de junio de 2016

#27. Te aferras a mí

Te aferras a mí, como los colores al arcoíris
hasta desvanecerte en nuestro cielo,
hasta que las gotas emergen y abandonan tu frente,
hasta que el sueño se lleva nuestros miedos.

Parece que de ti obtienen el color las flores,
que por ti las hojas no se suicidan en primavera,
que adornas las alas de las mariposas
y que las dudas ya no me absorbieran.

Así no te pareces al viento que trae las aguas,
ese arrogante que trae las voces desde lejos,
ese, de fondo gris del que emana,
ese, del que me hacías tu reflejo.

Te aferras a mí, como el calor a nuestras sabanas,
las que se amoldan a nuestros cuerpos,
que son nuestro cielo hasta la mañana,
guardadora de momentos, oscilantes, despiadados y tercos.


(Guillermo Soto García)

lunes, 13 de junio de 2016

#26. A mis verdugos

Llevo infinitos viajes al paredón familiar,
donde llego con orejas incendiadas
y me retuerzo en el regocijo de sus visiones.
Oh! vidas perfectas,
oh! vidas de cenit,
lenguas abolladas de tanto machacar,
¿ por qué siguen así?

Taladran y taladran!
entramadas palabras,
me los imagino al borde de la escena
como perros babosos que ladran.

Taladran y taladran!
bazofias de palabras,
los he visto al borde de la mesa
como tusos furiosos, que ladran.

Soy escalador frecuente del cadalso
donde florecen sus lenguas ensangrentadas
con el nudo envenenado de barullos que matan.
Oh! vidas inmaculadas,
oh! vidas de nadir,
los he visto descuerarse
para luego, sonreír.


(Guillermo Soto García)