martes, 28 de marzo de 2017

Adara (Un afortunado accidente)



Aquella era una mujer de cara triste, sin un atisbo de sonrisa, amoldada por una frialdad que mantenía a distancia cualquier intento de amabilidad, todo a raíz de haberse enamorado más de alguna vez, con ese infortunio de haber dado siempre con el espécimen equivocado. Por eso los días malos se habían hecho habituales para ella y no se lamentó cuando en pleno boulevard, el tirante de su cartera se cortó provocando el afortunado e incruento accidente, que con raudales de colores y formas adornó la grisácea vereda. El asombro no tocó los fríos semblantes de quienes obedeciendo la inercia caminaban a su lado. Así sin acidia aparente, no le quedo más que recoger sus cosas y guardarlas nuevamente en su vetusta y aporreada cartera. En el impensado trajín, no se dio cuenta de que el travieso viento le había robado un pequeño papel, que suavemente fue a dar al otro lado de la calle, como si fuera un pétalo entregado al vaivén del destino.
Ahí, en el céntrico café donde fue a reposar el pequeño papel, estaba Andrés, que segundos antes del incidente de la mujer estaba sumido en un viejo libro de una conocida novela, buscaba una manera de salir de una entrampada sequía de inspiración literaria. Tomó el papel y dándose cuenta que era una fotografía la admiró detenidamente, a pesar de que aparecía retratada una alegre adolescente, no tardó en darse cuenta que era la misma mujer, tal vez varios años atrás, con un rostro radiante y una hermosa sonrisa. En el reverso con desteñida tinta azul, una fecha ilegible y un nombre apenas claro: Adara.
Andrés se levantó de la silla para devolver la fotografía, pero ella ya no estaba. No se le hizo extraño, ya que todos los días desde el mismo lugar la veía pasar velozmente, como muchos otros con sus rostros rígidos, casi petrificados, con sus trajes uniformadamente opacos, como hormigas en dirección de sus opresivos trabajos. El joven amante de las letras lentamente guardó la fotografía entre las hojas de su libro, confiado en que la encontraría más adelante.
En la mañana siguiente, ese día viernes, Andrés sentado en el mismo lugar, del mismo café, esperaba a que apareciera la mujer de gris semblante, aunque prefería imaginarla con el colorido de la pequeña fotografía que aún dormitaba en las entrañas del añoso libro. Mientras permanecía atento al desfile matutino de apagados trajes y maletines de frías oficinas, agudizaba los oídos para escuchar los consejos del poeta loco, así era conocido un personaje de barba frondosa y desgarbado traje, que parado en la esquina pregonaba sobre un cajón de madera, versos y metáforas que pudieran cambiar en algo la vida de quienes le lanzaban una moneda, en el horadado sombrero que yacía a sus pies:

                                              “Al amparo de tus lluvias, sonríe.
No hay tan abrumador viento
que pueda dominarte,
en algún momento todo pasará.
Sonríe, que así me gusta imaginarte”.

De pronto, sorpresivamente, antes que el poeta loco terminara de recitar, apareció Adara con su prisa habitual. Con ligereza Andrés atravesó la calle, se acercó y plantándose frente a ella lanzó un risueño hola, solo recibió una desconfiada mirada seguido de una actitud defensiva que lo esquivo para seguir su camino. Andrés la siguió apurando el paso, la llamo por su nombre, ella frunciendo el ceño detiene levemente su marcha para girar y fijar sus ojos en Andrés, le dice que no lo conoce, el levantando la mano le muestra la fotografía y le dice:

-Retratada así le haces honor a tu nombre-
-¿Mi nombre? -
-Sí, quiere decir belleza-

Un leve rictus se asoma en ella, que rápidamente se transforma en gesto de asombro al ver que la fotografía le pertenece, Andrés le explica que lo perdió el día anterior y el desdén empezó a difuminarse poco a poco, como poco a poco caía en la cuenta del significado de su nombre, Andrés dejó en sus manos la pequeña fotografía acordando que retratada se veía hermosa y radiante,

-Eres de esas mariposas que jamás necesito ser oruga- Dijo serenamente Andrés-

Adara sin proferir ni la más mínima sílaba, se da la vuelta, sonríe levemente, continúa su camino mientras su rostro se va iluminando con cada paso que da, en ese momento el poeta loco pregona:

“Regresa, diluye aquel vuelo, aún hay huellas que debemos dibujar”

Adara escucha, parece ir dirigida justamente a ella y a la situación que ha vivido recién, sigue caminando mientras su sonrisa va creciendo aún más y el color se reconcilia con sus mejillas, definitivamente ella desaparece entre el tumulto y su inercia descontrolada.


Pasó el fin de semana y el lunes, en el mismo lugar, rebosante de los mismos trajes grises, el chiflado poeta preparaba el cajón que lo soportaría junto a sus pregones, ubicando su sombrero con un par de monedas dentro para la buena suerte. Cruzando la calle Andrés pedía un café como todas las mañanas, esta vez aprestándose para escribir en un inmaculado cuaderno. Las personas empezaban a formar el espeso río de oscuros tonos e incesante barullo de pasos, que ha no ser por algo extraordinario, no interrumpía su cauce. En medio de todo esto se escuchó la primera moneda que cayó en el sombrero, dando las gracias el poeta se dio cuenta de que era Adara, quien por primera vez pedía una de sus frases, risueño la vio con su vestido que combinaba perfectamente con el cielo y sus recién descubiertos ojos. Adara inició su habitual trayecto mientras el poeta salía de su asombro, hacía un guiño a Andrés y lanzaba al aire su primera frase del día:

“Cuando despierta una flor, todo cambia”.

Desde el otro lado, Andrés la miraba petrificado, casi embobado, ahora estaba seguro de que era la misma de la fotografía. Ella lo mira asintiendo con la cabeza, le lanza un tímido hola
y dulcemente le sonríe.


(Guillermo Soto García)

38 comentarios:

  1. El viento favorable, dos poetas, uno ¿loco? y otro ¿cuerdo? una fotografía y una historia que me ha mantenido atenta por si la dama pasaba y el no la distinguía. Abrazos

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    1. Abrazos querida Ester, muchas gracias por tu visita y tus palabras.

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  2. Pero qué hermosa historia, mi querido amigo… He visionado ese maravilloso conjunto de escenas y sucesos que van aconteciendo… Y ese loco poeta, con sus acertados pregones… Belleza y sensibilidad en tus letras… Me encantó!

    Bsoss enormes.

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    1. Gracias preciosa Ginebra, me alegras y me encanta que te haya gustado mi relato, me alienta a seguir.
      Besos

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  3. Es una bello relato que te hace viajar a través de las letras sintiendo lo que pasa por cada personaje.
    Besos

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    1. Muchas gracias por tu visita y palabras Ilesin, esto me hace feliz.
      Un gran abrazo

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  4. Y yo que creo que ella nunca salía con la cara triste a la calle, pero él la miro y vio su alma, y allí estaba su tristeza.

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    1. Es muy posible, un poeta puede ver el alma.
      Saludos y gracias por venir

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  5. Lo de las mariposas y la oruga lo voy a memorizar...

    :)

    Genial, eh, muy bueno.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias Toro, gracias por tu visita y tus palabras.
      Saludos

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  6. Mirada petrificada.
    Cara triste.
    Poeta loco.
    Trajes grises.
    Moneda en el sombrero.

    Un saludo soñador.

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  7. hola a sido muy interesante esta lectura me enfrasqué en ella quisiera que continuara buena entrada feliz dia saluditoss

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    1. Me alegras, muchas gracias y que tengas un feliz día también.
      Saludos

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  8. Un dulce relato donde trepa el poeta y él enamorada plasma el verso de su alma , hermoso!! relato dulce además tú como siempre Guillermo logrando atrapar corazones, un abrazo me alegra volver a leerte desde mi brillo del mar

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    1. Beatriz a mi me alegra mucho que hayas venido y dejado tus letras. Un gran abrazo desde la distancia.

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  9. Pero que lindo, me he quedado con ganas de más, me encanta la descripción, la forma en que lo vas tejiendo. Felicidades y bonito fin de semana

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    1. Muchas gracias Jova, me encanta que te haya gustado.
      Saludos y bienvenida

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  10. Un canto a la esperanza
    Gracias por compartirlo
    Cariños y buenisima semana

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    1. Me alegra verla por aquí, muchas gracias por sus palabras. Un gran abrazo

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  11. Me ha encantado tu relato.

    Un placer leerte, Guillermo.

    Besos.

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    1. María es un placer saber que has venido.
      Que alegria saber que te ha gustado mi relato.
      Besos

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  12. Un poeta encantador y una historia hermosa.

    mariarosa

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  13. hola! te empece a seguir! precioso blog

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  14. Muchas gracias y bienvenida.
    Te visitaré.
    Saludos

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  15. Hermoso blog y obra literaria, muchas gracias por tu visita...
    Nos leemos y un gran saludo!

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    1. Muchas gracias por venir, bienvenida.
      Un abrazo y nos leemos.

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  16. HOLA! Me he encontrado con tu blog, me ha encantado algunos de tus escritos, son muy geniales, saludos te sigo desde mi blog: http://irresistibleleer.blogspot.mx

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    1. Muchas gracias y muy bienvenido, te visitaré.
      Saludos

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  17. ¡Que hermoso!
    Me quedo por aquí para seguir leyendo más
    texto como estos.

    Saludos.

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    1. Puedes venir cuando quieras, muchas gracias por tus palabras.
      Un abrazo

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  18. LLeguen a ti mis deseos de:
    Buena Semana Santa a todos!!!, que viváis de acuerdo a vuestros sentires y que los días sean de bien... estar.
    .
    Nos vemos el domingo de Pascuas!!!!!!!
    .
    Y... hasta ese momento que Dios los tenga en la palma de su mano!!!!
    .
    Abu

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    1. Igualmente para ti Abu, que sea una hermosa semana. Nos leemos pronto, un abrazo

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  19. Amigo Famoso, sos grande!

    Atte.
    Mujer Robot

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